“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”

-María Montessori-

Botella de la calma



El frasco o botella de calma es un recurso educativo inspirado en la metodología de María Montessori, pedagoga revolucionaria a la que os invito a descubrir.

En casa no seguimos ninguna corriente concreta en la crianza de nuestro hijo, nos dejamos llevar por nuestro instinto y sobre todo le dejamos a él guiarse por el suyo. Creemos en una crianza con apego, libre y abierta en la que el niño es parte activa para fomentar así su autonomía, su exploración del mundo y su creatividad.

Cuando hablamos del frasco/botella de la calma estamos invitando al niño a calmarse, a reflexionar, a reconocer sus emociones y de ese modo aprender a controlarlas. El recurso en sí, consiste en, ante una “rabieta”, enfado o llanto incontrolable, ofrecer la botella previamente agitada y hacer visible al niño como su estado de ánimo es comparable al movimiento de la purpurina en ese momento, para así, poco a poco, ir entrando en calma, al igual que lo hace la purpurina de la botella.

No deja de ser un foco en el que poner la atención para encontrar un poquito de paz ante la situación que le incomoda y le causa ese enfado.

En nuestro caso, Ian tiene 15 meses y lo que hace es jugar con ellas, mirarlas fijamente y darles vueltas mientras observa los colores y brillos.

Para hacer las botellas he necesitado:

Botella de la calma

-Botellas de plástico de 250ml . He usado plástico por seguridad y 250ml de capacidad para que sea una botella de fácil manejo para un bebé. Para niños más mayores podéis valorar usar botellas de 500ml. Además he comprado botellas con tapón de rosca con auto cierre, las he comprado por internet y aproximadamente me ha costado 1€ cada botella (envío incluido). Podéis reutilizar botellas de agua, si son lisas mejor, nosotros queríamos que todas fueran iguales y tuvieran cierta resistencia. Además para mayor seguridad podéis encintar los tapones para que los peques no puedan abrirlas.

-Pegamento escolar transparente (ojo, no sirve el pegamento silicona). Yo he usado botes de 100ml y me han costado 0,85cts. cada bote.

-Purpurina de colores. He usado 6 colores, 3 para cada botella. 0,65cts. cada bote.

-Agua caliente y un utensilio para remover.

-Opcional: tinte (optar por uno alimentario por seguridad e hidrosoluble) si queréis teñir el agua. Yo no la he teñido, me gusta más así.

El procedimiento es el siguiente:

Llenar la botella hasta más o menos la mitad de su capacidad con agua caliente (agua+tinte si así lo queremos) no hace falta que hierva, solo caliente para que disuelva el pegamento que añadiremos a continuación. Yo he puesto todo el bote de pegamento (a más pegamento más lentitud de movimiento de la purpurina, ya que hacemos que el agua sea más densa).

Botella de la calma



Removemos y añadimos la purpurina, esto es al gusto. Yo para estas botellas he usado:

-botella azul: una cucharada sopera de purpurina azul, una cucharada sopera de verde y una cucharadita pequeña de morado.

-botella naranja: una cucharada sopera de purpurina naranja, una cucharada sopera de purpurina rosa y una pequeña de amarillo.

Botella de la calma

Terminamos de rellenar las botellas con agua caliente, ponemos el tapón y mezclamos bien. Según se va enfriando la botella podemos ir viendo el efecto y la velocidad de la purpurina.

La semana que viene os enseñaré el resto de botellas de tipo sensorial que he preparado ¡son también preciosas! y al cachorro le han encantado.

¡Recordad! Los que debemos mantener siempre la calma ante los peques somos nosotros, los adultos, así que nos vendrá genial también la botella a nosotros. Disfrutadlas. 

 

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